Oración a San José de Cupertino

A pesar de ser un mal estudiante (o quizá por ello), San José de Cupertino es el patrón de los estudiantes, especialmente de los que tienen exámenes. La tradición dice que, debido a su incapacidad para aprender, el santo sólo estudiaba una sección de sus apuntes y rezaba para que fuera lo único sobre lo que se le preguntara en el examen… ¡y funcionaba!

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Aquí debajo podrás leer una oración a San José de Cupertino y también podrás encontrar dos oraciones para pedir por los estudios y las buenas calificaciones. Además, hacia el final del artículo podrás conocer información sobre San José de Cupertino.

¡Comienza a leer la oración que te interesa ahora mismo!

Oración de San José de Cupertino

Inicia la oración a San Cupertino, también conocida como oración a San José Cupertino, que a continuación te enseñamos:

Oh glorioso San José Cupertino, que en esta vida hablaste constantemente a los corazones de los fieles con virtudes heroicas y prodigios maravillosos obrados por la mano de Dios, dirígete a nosotros que imploramos tu bendición.

Despierta en nuestros corazones alguna chispa de ese amor divino que tanto inflamó tu alma, para que no deseemos otra cosa que agradar a Dios todos los días de nuestra vida. Y así como te elevaste de la tierra en éxtasis al escuchar los dulces nombres de Jesús y María, ruega que también nosotros nos desprendamos de las cosas de la tierra, nos demos cuenta de la vanidad del mundo, detestemos nuestros pecados y obtengamos el perdón por ellos.

Fortalece nuestra fe, oh buen San José, reaviva nuestra esperanza e inflama nuestro amor, para que tengamos a Jesús siempre en nuestra mente y en nuestro corazón, y después de una buena muerte cristiana merezcamos gozar de su gloria contigo en el Paraíso. Amén.

Primera oración a San José de Cupertino por los estudios

Oh, gran San José de Cupertino, que mientras estabas en la tierra obtuviste de Dios la gracia de que te preguntaran en tu examen sólo las preguntas que sabías, obtén para mí un favor semejante en los exámenes para los que ahora me estoy preparando. A cambio, prometo darte a conocer y hacer que te invoquen.

Por Cristo nuestro Señor.

San José de Cupertino, ruega por nosotros. Amén.

Segunda oración a San José de Cupertino por los estudios

Oh San José de Cupertino, que con tu oración obtuviste de Dios que te pidieran en tu examen, la única información que conocías. Concédeme que tenga éxito en el examen que tengo por delante… (Mencionar examen)

A cambio, prometo darte a conocer y hacer que te invoquen.

Oh San José de Cupertino ruega por mí
Oh Espíritu Santo ilumíname
Nuestra Señora de los Buenos Estudios ruega por mí
Sagrada Cabeza de Jesús, Sede de la sabiduría divina, ilumíname. Amén.

Oh Dios, que ordenaste que tu Hijo unigénito fuera elevado por encima de la tierra y atrajera hacia sí todas las cosas; concédenos misericordiosamente que, por los méritos y el ejemplo de tu seráfico confesor José, seamos elevados por encima de todos los deseos terrenales y seamos hallados dignos de acudir a Él, que siendo Dios, vive y reina contigo, y en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Cuando tengas éxito en tus exámenes debes agradecer a San José de Cupertino.

Conoce más sobre San José de Cupertino

Si realizas la oración a José de Cupertino, te recomendamos conocer acerca de su historia y un poco sobre su vida. A continuación podrás informarte sobre quien fue San José de Cupertino:

El 18 de septiembre es la fiesta de San José de Cupertino (1603-1663). Si ha visto la película «El santo reacio», sabrá lo entrañable que era este dulce santo franciscano y la gran humildad que tenía.

El padre de José era un pobre carpintero que murió antes de su nacimiento. Su madre, Francesca Panara, no pudo pagar las deudas, por lo que los acreedores la desalojaron de su casa. Dio a luz a José en un establo de Cupertino, Italia.

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Cuando José tenía ocho años, empezó a recibir visiones extáticas que le dejaban mirando al espacio con la boca abierta. Los niños se burlaban de él y le llamaban «el gañán». Tenía poca educación y apenas sabía leer y escribir, lo que hacía que los demás lo consideraran estúpido. Además, sus continuos éxtasis le hacían difícil concentrarse en cualquier tarea. A los diecisiete años, decidió que quería hacerse monje o fraile.

José solicitó el ingreso en los Frailes Menores Conventuales, pero fue rechazado por su falta de educación. Solicitó el ingreso en los Capuchinos y fue aceptado como hermano lego. Sin embargo, perturbaba continuamente a los demás miembros de la comunidad con su don de levitación y con sus éxtasis repentinos e inesperados. En consecuencia, fue despedido.

Finalmente, un monasterio franciscano cercano a Cupertino lo aceptó como oblato. Se le encargó el cuidado de los animales del establo y destacó en su trabajo. Rezaba y ayunaba y realizaba todas sus tareas a la perfección. Finalmente, fue aceptado en la comunidad. A los 22 años, se convirtió en clérigo.

Al principio fue rechazado para el sacerdocio debido a su limitada capacidad de aprendizaje. Aunque recordaba poco de lo que había aprendido, la Divina Providencia hizo que su vocación sacerdotal se hiciera realidad. El examinador le interrogó sobre la única asignatura que dominaba y aprobó el examen. A la edad de 25 años, fue ordenado sacerdote.

Aunque José poseía pocos conocimientos mundanos, el Espíritu Santo le había dotado de un conocimiento divino que le permitía comprender profundos misterios teológicos. Modelo de pureza, humildad y obediencia, tenía una fuerte devoción a la Santísima Virgen María y mostraba una gran caridad hacia los pobres.

Durante los últimos treinta y cinco años de su vida, José no pudo celebrar la misa a causa de sus incesantes éxtasis que se desencadenaban fácilmente. Sin embargo, más tarde se le permitió celebrar la misa en su capilla privada.

José murió el 18 de septiembre de 1663 y fue canonizado en 1767 por el Papa Clemente XIII. Es el patrón de los aviadores, viajeros aéreos, estudiantes y examinadores.

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